Sabemos que los pacientes ingresados en nuestro hospital tienen características particulares, desde aquellas que lo definen como persona física (edad, peso y talla, etc.), a sus antecedentes personales y familiares, y a la razón de su ingreso. Toda esa información está recogida en su historia clínica y desde el punto de vista de enfermería es clave para diseñar, a los profesionales que atienden a esos pacientes, un modelo de observación básico para detectar posibles alteraciones en la óptima recuperación del paciente.

Desde la antigüedad se han empleado técnicas con ciertos componentes meditativos, a lOs cuales se les atribuían numerosos beneficios para la salud. Su utilización, al igual que otras prácticas alternativas a la medicina tradicional, no había sido valorada ni por los científicos, ni por la población general en Occidente, a pesar de su “aparente efectividad” en Oriente, que ya las empleaban de forma habitual desde hace dos mil años.

Si en el artículo anterior veíamos las características de la fiebre en niños, en este nos vamos a centrar en como combatirla. Así, y en lo que respecta a los medicamentos, tenemos los denominados antitérmicos, como el ibuprofeno y el paracetamol. Sus dosis se calculan según el peso del niño, no según la edad.  En cualquier caso, no es aconsejable alternar o combinar ambos medicamentos ni se debe dar aspirina.