memoria muscular

¡Hola a todos! Todas las personas que realizamos actividad física hemos observado alguna vez que si dejamos de entrenar y lo retomamos después de un tiempo, recuperamos valores de fuerza mucho más rápido que la primera vez que nos pusimos a entrenar.

La preocupación de perder la forma y quedarnos con la sensación de haber perdido todo lo que nos ha costado mucho tiempo y trabajo es una realidad, al igual que es real que la recuperación de la forma siempre será más rápido que la primera vez que alcances un determinado rendimiento; esto se debe, en parte, a la memoria relacionada con las adaptaciones que se produjeron en el Sistema Nervioso Central (por ejemplo: mejora coordinación intermuscular) y que rápidamente volvemos recordar… “el que tuvo retuvo”.

Pero, ¿qué hay del músculo? ¿existe una memoria en el músculo que, al igual que ocurre en el Sistema Nervioso Central, nos permita recuperar fuerza con más facilidad? ¿cómo es posible que también recuperemos la masa muscular con mayor rapidez? Con el entrenamiento de fuerza especialmente, podemos observar como no sólo se pone en marcha la síntesis de proteínas, también puede aumentar el número de mionúcleos, que son los encargados a nivel muscular de aumentar la capacidad de síntesis de proteína total.

Cuando dejamos de entrenar, es evidente que acontece una pérdida de masa muscular debido a procesos catabólicos y la cantidad de proteínas en el músculo caen, sin embargo, los mionúcleos creados no se pierden en mucho tiempo; No se sabe con exactitud, pero la vida de los mionúcleos parece durar entre 15 años y toda la vida, todavía la ciencia tiene que terminar de aclarar este tema…

Lo que está claro es que no es verdad cuando perdemos la forma que hayamos tirado a la basura todo el trabajo llevado a cabo. Conocer la existencia de los mionúcleos puede ser interesante para motivarnos cuando estamos desentrenados. Debemos ser conscientes de que la mejora en el entrenamiento será siempre mayor en las personas que estuvieron entrenadas anteriormente, tanto por las antiguas adaptaciones relacionadas con el sistema nervioso como las propias a nivel muscular. Los mionúcleos son un ejemplo más de que nos adaptamos a lo que hacemos, y qué no hay nada mejor que movernos y movernos bien.

¡SOMOS MOVIMIENTO!

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