Kinesiofobia. miedo al movimiento

¡Hola a todos! Hoy queremos hablaros de la KINESIOFOBIA, que es el miedo patológico a realizar ciertos movimientos que puedan provocar dolor o que puedan empeorar una lesión previa. El miedo es una emoción básica que permite al ser humano protegerse de estímulos amenazantes y adaptarse al entorno en el que vive. La evitación del movimiento doloroso es una respuesta normal ante una lesión aguda, y eso evita el empeoramiento de la lesión y facilita su recuperación. Sin embargo, en el caso de lesiones crónicas se prolonga más de lo necesario afectando severamente a la recuperación funcional y ayudando a perpetuar el dolor. En los casos más extremos hablamos de catastrofismo, que consiste en que la persona crea que que todo ejercicio o movimiento va a empeorar la lesión, se mueve con miedo, y eso genera rigidez, además de posturas y movimientos patológicos, que perpetúan dolores y problemas. Es un círculo vicioso.

El miedo al dolor incrementa la sensibilidad al mismo, y la kinesofobia incrementa la sensibilidad dolorosa de la zona que tememos mover. Esto nos lleva a mantener posturas rígidas de forma mantenida además de que se impide uno de los analgésicos más importantes que tenemos, el movimiento.Diversos estudios han relacionado la kinesiofobia con la aparición de dolor crónico en prácticamente todas las regiones del cuerpo. Cuando se trata de un miedo irracional que interfiere o paraliza la vida cotidiana de la persona se debe proceder a un tratamiento que requiere además de las habituales terapias de rehabilitación física, el abordaje de factores cognitivo-conductuales mediante un tratamiento psicológico, es decir, estudiar y corregir las ideas y actitudes que nos limitan en la recuperación. Suele implicar la exposición progresiva a las situaciones y movimientos que nos atemorizan. Cuando el paciente abandona sus mecanismos de evitación del dolor sin que ello tenga consecuencias catastróficas, se refuerza una actitud positiva hacia la recuperación. Consiste en reproducir gestos y movimientos de manera suave, controlada y, poco a poco, se va añadiendo peso o dificultad reproducir, reproduciendo situaciones cotidianas, para enseñar a la persona que no tiene que estar constantemente preocupada por el dolor. En definitiva, ¿Qué Íbamos a decir nosotros del “miedo al movimiento”? Pues que no somos muy fans, sin embargo ¡SOMOS MOVIMIENTO!