Postureo redes sociales

Las redes sociales sacan siempre nuestro lado más desconocido y exhibicionista. Sin entrar en esos momentos en que algunos arriesgan su vida por fotos imposibles, y que tristemente vemos en las noticias como incluso acaban con un destino trágico por un selfie más arriesgado de la cuenta; se da uno cuenta de esa necesidad imperiosa de ser objeto de atención. Es lo que pienso cuando tras el incendio en la catedral parisina de Notre-Dame, apenas en unos minutos, empiezan a pulular en Instagram, Twitter o Facebook fotos de distintas personas posando con uno de los monumentos más emblemáticos de Francia en sus repectivos viajes, lamentando la pérdida del edificio. Me imagino ese sentimiento de tristeza en contraste con la búsqueda en carpetas del ordenador o en el móvil del viaje que se hizo a tierras francesas. Que las lágrimas no te impidan encontrar aquella foto que te hiciste frente a la catedral o con tu pareja por el entorno, para conseguir muchos likes y comentarios.

En ese sentido, pienso que la tragedia o el drama no vale si no lo subimos a las redes, ¿de qué sirve lamentarse si no puedes tener a nadie que te deje por escrito su mensaje de apoyo o comprensión? Seguro que todos sabemos de esa persona que tiene un perfil que se lamenta con una frase tajante, pero sin explicarte el motivo de su pesar, solo para recibir el abrazo virtual de sus más de 5.000 amigos cercanos. Y es que quien no llora, no recibe ‘me gustas’.