La Necrópolis de Trayamar

Entre las tumbas de la Necrópolis de Trayamar tenemos que destacar la tumba número 2, donde tenemos elementos cerámicos como vasos de alabastro y lucernas. En las tumbas 3 y 5 sólo se reconocen vasos de alabastro. En las tumbas 1 y 4 se reconocen dos ritos funerarios: la incineración y la inhumación. Había jarros de boca de seta, jarros de boca trilobulada y jarros de saco con carrete.

Se tiene constancia de cinco tumbas funerarias de cámara que responderían al mismo modelo de la número 1. En el mismo año en que excavaron los alemanes desaparecieron las tumbas 2, 3, 4 y 5. Sólo quedaron registros de las tumbas 1 y 4, ambas de planta similar.

En estas tumbas tenemos enterramientos con tres incineraciones, que responden a las tumbas A, B y C. En ellas aparecieron materiales cerámicos y adornos de ajuar como cuentas de collar y anillos datados en torno al 640 a. C. Estas incineraciones se cubren con una fina capa de arcilla de unos 6 cm de grosor y se depositan dos inhumaciones, dos cuerpos a los que se les asignan las letras D y E. Después se cierra la cámara. Nos encontramos con elementos de ajuar como cerámicas, fíbulas (especie de broches), colgantes de oro o cajas de marfil. Entre todos estos objetos de ajuar destaca ante todo un medallón de oro de nos 6 cm de diámetro. Es el llamado Medallón de Trayamar. Se trata de un medallón de oro con carrete para colgar hecho mediante repujado y granulado. Debió ser una amuleto que protegía al difunto, de carácter simbólico y con una escena de corte orientalizante representada en la cara principal.

Mediante el granulado se representa un ónfalo, una especie de útil de piedra de uso religioso que representa a la piedra dejada por Zeus en el centro del mundo conocido. De este ónfalo salen dos serpientes coronadas por dos halcones. Estos halcones representan Horus, el dios del atardecer y de la muerte. Los halcones miran a un símbolo solar coronado en su parte inferior por una creciente lunar que abraza el disco por abajo.

El creciente lunar se asocia a la diosa fenicia Astarté. La parte posterior del medallón es lisa. El otro tipo de rito funerario y menos habitual es la inhumación. Las inhumaciones de estos enterramientos datan de los 630 a 620 a. C., siendo la necrópolis de los siglos VII-VI a. C. La gran incógnita es saber por qué se combinan aquí dos mismos ritos funerarios. Se dan explicaciones diferentes a esta pregunta. La primera es que pudieran bien tratarse de panteones familiares y que en una misma familia se produzca el cambio de rito. O bien que la presencia de la inhumación en Trayamar responda a la llegada de nuevos moradores que traen consigo un nuevo rito funerario.