Con la llegada del invierno, un motivo de consulta muy habitual es el resfriado común o rinofaringitis. Se trata de la enfermedad infecciosa más frecuente en la edad pediátrica. Es un proceso benigno y autolimitado, especialmente frecuente de otoño a primavera. El 75-80% tienen una etiología viral, por lo tanto, no son susceptibles de tratamiento antibiótico. Los síntomas principales son congestión nasal y dolor de garganta.

Se puede asociar fiebre, malestar general, cefalea y tos. Tras la exploración por parte del médico, si se sospecha un origen bacteriano puede realizarse un test rápido de muestra faríngea para confirmar o descartar que se trata de una infección bacteriana que requeriría tratamiento antibiótico. El principal tratamiento en estos casos es el uso de Paracetamol o Ibuprofeno para el malestar general o la fiebre, la hidratación adecuada, la administración de líquidos calientes, la elevación del cabecero de la cuna o de la cama para disminuir la tos nocturna, el uso de miel en niños mayores de un año y los lavados nasales frecuentes con suero fisiológico.

Ningún medicamento anticatarral (antitusivos, antihistamínicos y mucolíticos) ha mostrado eficacia clínica relevante en el alivio de los síntomas, particularmente en niños menores de seis años, por lo que su uso está desaconsejado. Lo más importante es la educación sanitaria tanto en los colegios como en casa, ya que la medida más eficaz es la prevención con el lavado frecuente de manos y el uso de pañuelos para los estornudos y la tos. Como conclusión, los catarros son infecciones víricas por lo que, los antibióticos no tienen indicación, ya que son absolutamente inefectivos y en nuestras manos está la medida más eficaz para prevenirlos.

Esther Lopez Mostazo

Esther López Mostazo. MIR 3 Medicina Familiar y Comunitaria. Área Sanitaria Málaga-Axarquía