Yo dono, tú donas, él vive

A la hora de hablar de donaciones de órganos casi siempre pensamos en dos historias, una llena de vida y de alegría y la otra asociada a la muerte y a la tristeza. Receptor y donante. Pero no siempre tiene que ser así. Podemos distinguir dos tipos de donantes: donantes fallecidos y donantes vivos. En este artículo nos vamos a referir a este último tipo de donación. Los donantes vivos son aquellas personas que realizan la donación en vida. Este tipo de trasplantes se realiza con la garantía de que la extracción no va a representar ningún problema de salud para el donante. Los órganos que se pueden ceder en vida son un riñón, una parte de hígado, de un pulmón o del páncreas…
Los donantes vivos más habituales son los de sangre de cordón umbilical, de médula ósea y de riñón. El órgano procedente del donante vivo siempre irá dirigido a una persona concreta, que si bien habitualmente suele ser del entorno familiar, ésto no tiene porque ser imprescindible.
En la actualidad existen técnicas quirúrgicas laparoscópicas para la extracción de órganos a donantes vivos que minimizan la agresión quirúrgica y reducen el tiempo de ingreso hospitalario y de reincorporación a la vida laboral activa. Y como decía el gran Pablo Ráez, una reflexión: “Lo más bonito y hermoso que existe es la vida misma, ayudemos a que haya más donantes siendo solidarios”.

Elena Pendon Nieto

Elena Pendón Nieto
Supervisora UGC Anestesiología y Reanimación.
Área Sanitaria Málaga-Axarquía