Con el cambio de estación, nuestras defensas se resienten y es ahí cuando algunos microorganismos, como los virus, pueden progresar haciendo que aparezcan patologías como las gastroenteritis. Éstas, aunque en su mayoría banales, pueden resultar graves por la deshidratación que producen en pacientes de riesgo; tales como población pediátrica, ancianos o pacientes con enfermedades crónicas.
Los síntomas que nos pueden poner en alerta son: malestar general, fiebre, vómitos y diarrea hasta en 4-5 ocasiones diarias, El diagnóstico suele estar basado en la clínica, con pocas pruebas más que una analítica para valorar el nivel de deshidratación.
En cuanto al tratamiento es importante aclarar algunos puntos:
- Es primordial mantener una buena higiene de manos, por ser ésta la principal vía de transmisión.
- Hay que rehidratarse con suero oral de venta en farmacias. Ni las bebidas isotónicas, ni azucaradas, ni siquiera el agua tienen efecto para realizar un buen aporte hídrico y combatir la deshidratación.
- Iniciar la introducción de comida tan pronto como apetezca, para ver la tolerancia y la respuesta del cuerpo.
- No es necesario seguir una dieta astringente estricta, pero sí evitar comidas difícil de digerir como dulces, fritos, grasas…
- Para el control de la fiebre o el dolor abdominal se pueden emplear analgésicos habituales como el Paracetamol o Metamizol.
Hemos de añadir que estas indicaciones son extensibles a las gastroenteritis por intoxicaciones alimentarias, ya que producen los mismos síntomas. Por ello, ahora que llega una época de fiestas y celebraciones, estos consejos pueden ayudarte para disfrutar de ellas al máximo.
¡¡ FELIZ NAVIDAD!!

 

 

MartaSotoMarta Soto López.
Residente 2º año Medicina Familiar y Comunitaria.
UGC Torre del Mar