Cuando realizamos una actividad deportiva, en la mayoría de las ocasiones, no nos preguntamos con antelación sí gozamos de buena salud o si la actividad elegida está acorde a nuestra condición física, cualidades, edad, etc. En esta misma línea, es de vital importancia conocer el estado de nuestra salud, para asegurarnos que la práctica de la actividad deportiva no va a repercutir de manera negativa en nuestro organismo e incluso no nos va a provocar un problema serio de salud.

Sabemos que los pacientes ingresados en nuestro hospital tienen características particulares, desde aquellas que lo definen como persona física (edad, peso y talla, etc.), a sus antecedentes personales y familiares, y a la razón de su ingreso. Toda esa información está recogida en su historia clínica y desde el punto de vista de enfermería es clave para diseñar, a los profesionales que atienden a esos pacientes, un modelo de observación básico para detectar posibles alteraciones en la óptima recuperación del paciente.

Según Virginia Henderson la enfermería es “ayudar a un individuo sano o enfermo a la realización de actividades que contribuyan a su salud, bienestar, recuperación o a lograr una muerte digna”. Así mismo, la empatía deriva del término griego empátheia, recibiendo también el nombre de inteligencia interpersonal, y se refiere a la habilidad de una persona para comprender el universo emocional y cognitivo de otra.

Desde la antigüedad se han empleado técnicas con ciertos componentes meditativos, a lOs cuales se les atribuían numerosos beneficios para la salud. Su utilización, al igual que otras prácticas alternativas a la medicina tradicional, no había sido valorada ni por los científicos, ni por la población general en Occidente, a pesar de su “aparente efectividad” en Oriente, que ya las empleaban de forma habitual desde hace dos mil años.

Las centrales de esterilización como proveedoras de servicios constituyen servicios de gran importancia en el ámbito sanitario por estar directamente relacionadas con la actividad quirúrgica y el control de la infección nosocomial, convirtiéndose en un elemento básico del control de calidad del centro sanitario. Su posición estratégica las convierte en unidades con una doble orientación de servicio, por un lado, deben asegurar y conseguir una atención de salud adecuada para los pacientes, y por otro, deben ser capaces de responder a las necesidades del hospital.

Si en el artículo anterior veíamos las características de la fiebre en niños, en este nos vamos a centrar en como combatirla. Así, y en lo que respecta a los medicamentos, tenemos los denominados antitérmicos, como el ibuprofeno y el paracetamol. Sus dosis se calculan según el peso del niño, no según la edad.  En cualquier caso, no es aconsejable alternar o combinar ambos medicamentos ni se debe dar aspirina.